Beber agua parece el gesto más sencillo del mundo. Sin embargo, entre reuniones, desplazamientos, entrenamientos y obligaciones cotidianas, es habitual llegar al final del día con la sensación de haber bebido menos de lo necesario. No suele ser una cuestión de desconocimiento, sino de rutina: el agua está disponible, pero no siempre ocupa un lugar visible en nuestra agenda. Simplemente no nos acordamos, pero el organismo necesita agua de forma constante.
