“Shock”. Es la palabra que se repite entre quienes reciben un diagnóstico de cáncer. Y ahora, a ese “shock”, se añade otro: descubrir que el servicio de atención psicológica que hasta principios de este año les tendía una mano en el Hospital Universitario de la Ribera ha desaparecido. Pacientes oncológicos y sus familias han alzado la voz para denunciar públicamente la supresión de este servicio específico, que consideran un abandono institucional en el peor momento de sus vidas.
