«Estisorar». Tris-tras, tris-tras. Estas mujeres de Benissa hacen «rogle». Y cantan. Arreglan los racimos de uva moscatel. Tijeretazo aquí, tijeretazo allá, cortan los granos picados. La uva de mesa, dorada y perfecta, casi como de cera, llegará a los grandes mercados. «Estisorar». Tris-tras, tris-tras. Trabajo invisible. Menospreciado. Pero cantan. Y esas canciones, «el cant d’estisorar», refuerzan el sentido de comunidad. Las mujeres toman conciencia de clase (trabajadoras) y de género (incipiente feminismo). Otras faenas del mundo rural y preindustrial, como la de tejer la «llata» o la de los talleres de marroquinería de Pedreguer, también unen a las mujeres. Hay que recuperar aquellas historias. Y rescatar las canciones colectivas, liberadoras. Hay que reivindicar la originalísima tradición oral.
