Desmentir una mentira cuando ya ha recorrido las redes suele llegar tarde. La desinformación se propaga a una velocidad que desborda a instituciones, medios y verificadores mientras los algoritmos premian los contenidos más emocionales o polarizantes. El informe “Desinformación en España: amenazas digitales y defensa democrática” propone cambiar esa lógica para dejar de perseguir cada bulo de forma aislada y construir un sistema capaz de anticipar las campañas que los impulsan.
