Rod Stewart ha salido esta noche al Roig Arena con ese donaire de maestro del oficio al que no le hace falta explicar porqué está ahí. A sus 81 años el hombre no va a ir del uno al otro confín para descubrirle a nadie el futuro del pop, sino para lucir un repertorio en el que caben garitos de Nueva Orleans, salones de Las Vegas, estadios de fútbol, habitaciones de hotel y ese tipo de sentimentalismo que, en manos inexpertas, puede acabar en karaoke, pero que en las suyas es la Verdad. Como cantaba otro mod ilustre: That’s entertainment.

Por Valencia

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